Battisti instaló su cuartel operacional en uno de los más elegantes hoteles de esa época, el Sevilla Biltmore Havana City, en el Paseo del Prado, a cien pasos del Palacio Presidencial; y desde allí, extendió sus intereses y negocios con rapidez: con el juego en todas sus modalidades, carreras de caballos, casinos, prostitución organizada, compañías y bancos, vinculados con el hampa internacional. Llegó incluso a convertirse en un personaje de la política cubana, ocupando un espacio en el Congreso; y también se proyectó como si fuera un mecenas, sin dejar de «escribir» algún que otro libro sobre el futuro de la política y la economía mundial.
La familia del calabrés don Amadeo Barletta Barletta constituyó la más grande piramidación en los negocios delicuenciales de que se tienen noticias. Aparece en La Habana a finales de la década del veinte, como el representante de los intereses
económicos de la familia Mussolini en América; pero todo se fue complicando, hasta revelarse como un doble agente de la inteligencia, tanto italiana como norteamericana.
Perseguido en 1942 por el FBI logró escapar hacia Suramérica gracias a sus múltiples
contactos, pero ya en 1946 aparece de nuevo en la capital cubana, ahora como
representante de grandes compañías norteamericanas, entre ellas la General Motor, hasta
crear, en unos pocos años, un prodigioso imperio, en una acelerada piramidación que
comprendía casinos, afamados cabarets, bancos, y decenas de compañías tapaderas, en
las más diversas ramas de la economía y las finanzas. Llegó a controlar canales de
televisión, emisoras de radio y periódicos.
Hotel Nacional de Cuba
Luciano llegó a La Habana con dos meses de antelación; su entrada en el Hotel Nacional se produjo bajo una intensa lluvia, un fuerte viento y un tropel de truenos arrastrados por una de esas tormentas tropicales; pero al cabo de los años, Luciano recordaría aquel instante memorable en el lustre de los días venideros:
[...] el botones corrió las cortinas de las grandes ventanas y eché una mirada. Casi podía ver toda la ciudad. Las palmeras me llamaron la atención. Donde dirigieras la
mirada, había palmeras, y sentí como si estuviera en Miami. De súbito, me di cuenta por primera vez, en más de diez años, que no estaba esposado y que nadie estaba a mi
lado, algo que sentía hasta cuando paseaba por Italia.
Cuando miré al Caribe desde mi ventana, me di cuenta de algo más: el agua era tan hermosa como en la bahía de Nápoles: pero estaba sólo a noventa millas de Estados Unidos, y eso significaba que estaba prácticamente de nuevo en América[...]
Le encantó el Hotel Nacional —ocupó la habitación 724—, sitio deseado, añorado;
poseía el rigor vetusto de lo imprescindible y un lujo tan sobrio, a la medida del buen
gusto. El hotel poseía además el saloncito de los Mandatarios, y un elevador tachonado
con herrajes dorados, para uso exclusivo de la Primera Magistratura.
Hotel
Hotel Riviera Casino
Meyer Lansky, el gran jugador de New York, y un grupo de sus amigos, tenían el dinero suficiente y veían las posibilidades financieras. Meyer, personalmente, adquirió la concesión en el magnífico y nuevo «Hotel Riviera» [$ 14 000 000 de dólares], situado en el Malecón; su hermano, Jack, estableció más modestas aunque igualmente provechosas salas de juego en el antiguo pero opulento «Hotel Nacional».
Otros centros turísticos fueron concedidos a un grupo de cuidadosamente seleccionados directores de casinos [...]».21 [Se trata de las nuevas alianzas que
realiza Lansky desde 1956, contra las pretensiones de las familias de Nueva York, quienes exigían una participación en los lucrativos negocios de La Habana].
cubahotelbookings.com
online Cuba hotel reservations.
You can now buy Cuba maps published
by Geo, the Official Cuban Mapping Agency, from: